BIBLIA DE ESTUDIO DEL PROPÓSITO: NUESTRA PROVISIÓN
Después de que el Señor nos dio un propósito, luego prometió suplir todas nuestras necesidades:
“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer." Y fue así” (Génesis 1:29-30, Reina-Valera 1960).
Nota que Dios no dijo que trabajaríamos para obtener nuestro alimento. En cambio, Él nos asignó trabajo, pero luego prometió darnos el alimento. Eso significa que nuestra comida y provisión son dones y no salarios. Esto contradice la cultura que dice que debemos trabajar y recibir un pago de un empleador. En lugar de eso, Dios nos dirige a hacer Su obra y Él promete pagarnos. Eso nos libera de hacer cosas simplemente por dinero para que podamos seguir nuestro propósito individual, confiando en Dios para lo que necesitamos.
Jesús reiteró esta promesa cuando nos instruyó a “buscar primero Su reino” y todo lo que necesitamos—comida, ropa, vivienda, transporte—nos será añadido (ver Mateo 6:33). ¿Eres esclavo de tu trabajo porque crees que es la única forma en que Dios puede proveer para ti? ¿Ves que tus ingresos son un regalo de Dios y no el resultado de un contrato laboral? ¿Ves que esto significa que Dios es tu proveedor y no tu empleador?
Armado con esta verdad, ¿qué ajustes puedes hacer en tu forma de pensar y luego en tu enfoque hacia el trabajo y la provisión que necesitas para vivir?
