Estudio Bíblico de Propósito 331: Todos tienen un papel en la obra
Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, además de todo lo que se ofreció voluntariamente. - Esdras 1:6
Mientras la gente se preparaba para regresar a Jerusalén y reconstruir el templo, la obra no pertenecía solo a quienes hicieron el viaje. Esdras relata que sus vecinos les ayudaban con plata, oro, mercancías, ganado y regalos valiosos, además de ofrendas de libre albedrío. Algunos fueron llamados para ir a construir, pero otros para apoyar a los constructores. Surgieron diferentes roles, pero todos contribuyeron al mismo propósito: restaurar la adoración y avanzar en la obra de Dios.
Esto nos recuerda que la obra de Dios rara vez se realiza por individuos actuando por sí solos. La reconstrucción del templo requirió tanto constructores como quienes estaban dispuestos a proporcionar recursos. Las personas que suministraban los materiales no eran menos importantes que quienes colocaban las piedras. Ambos participaban en lo que Dios había iniciado.
Pablo describió el mismo principio en 1 Corintios 12, explicando que los creyentes tienen dones diferentes pero sirven al mismo Señor. Algunos lideran, otros sirven, otros enseñan y otros dan, pero cada rol contribuye al bien común. Dios distribuye habilidades y oportunidades para que Su pueblo pueda trabajar unido y lograr lo que ninguno de ellos podría lograr solo.
El objetivo en tiempos de Esdras era reconstruir el templo, pero la tarea mayor era establecer la adoración y el gobierno de Dios entre su pueblo. Hoy en día, el trabajo continúa mientras los creyentes utilizan sus dones para construir y extender el Reino de Dios en la tierra. Algunos construyen directamente mientras otros apoyan a quienes construyen, pero cada contribución importa. ¿Qué papel podría estar Dios invitándote a desempeñar en esa obra? ¿Te llaman esta temporada para liderar, servir o apoyar el esfuerzo de otra persona? Sea cual sea tu propósito creativo, la pregunta importante es si estás dispuesto a contribuir con lo que tienes para que la obra de Dios pueda avanzar.
