Memo del Lunes 1231: El Propósito es Personal y Progresivo

Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre” — Gálatas 1:15-16

El propósito es personal y progresivo. Es personal porque Dios lo diseñó a tu medida y progresivo porque lo revela paso a paso. No recibes la visión completa de una vez, solo la luz suficiente para el siguiente paso. Así es como crece la fe. Dios te guía a través del proceso, no a través de la perfección, para que aprendas a depender de Él en cada etapa de tu camino.

La historia de Pablo ilustra esta verdad maravillosamente. Declaró que Dios lo había apartado desde el vientre de su madre, pero la revelación de ese propósito no ocurrió hasta años después, en el camino a Damasco. Su llamado no cambió ese día; su comprensión del mismo sí. Tras su encuentro con Cristo, Pablo pasó un tiempo en Arabia, en silencio y oscuridad, antes de comenzar su ministerio. Incluso el gran apóstol necesitó tiempo para que su propósito se desarrollara.

Así funciona el propósito. Dios te llama antes de que te des cuenta, te prepara antes de que lo reconozcas y te libera cuando estás listo. Cada etapa añade una nueva capa de comprensión. Al principio, tu propósito puede parecer general, como un esbozo difuso. Con el tiempo, al andar en obediencia, se vuelve más específico y enfocado. Dios usa las relaciones, las responsabilidades e incluso la resistencia para refinar tu propósito y profundizar tu confianza en Él.

Recuerdo haber conocido a una joven líder de alabanza que estaba frustrada porque no podía expresar su propósito con claridad. Dijo: "Siento un llamado al ministerio, pero no sé qué significa eso". Le pregunté: "¿Qué es lo que más te gusta de lo que haces?". Reflexionó un momento y dijo: "Me encanta alegrar a la gente a través de la música". Le dije: "Entonces, tal vez tu propósito sea la alegría". Esa simple frase despertó algo en su espíritu. Empezó a comprender que su llamado no se limitaba a la música; se trataba de llevar alegría dondequiera que fuera mediante su aliento, creatividad y liderazgo. Su propósito había estado ahí desde siempre, pero Dios lo reveló progresivamente a medida que caminaba con Él.

Puede que aún no tengas todas las respuestas, y eso está bien. El propósito no es una revelación única, es una relación para toda la vida. Dios te muestra más a medida que administras fielmente lo que Él ya te ha dado. Abraham no sabía adónde iba cuando dejó su tierra natal; solo sabía quién lo guiaba. El propósito crece mejor en movimiento. Dios puede guiarte con mayor facilidad cuando actúas en obediencia que cuando esperas con vacilación.

El lado personal del propósito significa que nadie más puede cumplir lo que Dios ha escrito para ti. Otros pueden inspirarte o guiarte, pero no pueden definir tu llamado. Solo el Autor conoce la historia completa. Al comparar tu progreso con el de otra persona, te arriesgas a perder de vista tu propio capítulo. Tu propósito tiene su propio ritmo. No te apresures, abrázalo. El tiempo de Dios no es demora; es desarrollo.

A medida que creces, tu propósito también puede cambiar en su expresión. La esencia sigue siendo la misma, pero el contexto evoluciona. Un maestro puede convertirse en mentor, un escritor en coach, un líder en capacitador. El don se mantiene constante, pero su expresión se expande. Lo que Dios comienza como semilla, Él quiere que madure a través de etapas de experiencia y fe.

El camino de Pablo nos recuerda que el propósito no se trata de llegar, sino de convertirse. Cada desafío, cada transición y cada revelación es parte del desarrollo progresivo de Dios en tu vida. Puede que no veas el panorama completo ahora, pero un día mirarás atrás y te darás cuenta de que Él te estuvo formando para cada nueva tarea todo el tiempo.

Así que, si estás en una época de espera o incertidumbre, no te desanimes. El silencio de Dios no es ausencia, es preparación. Sigue caminando, sigue escuchando y sigue confiando en que Él te está revelando el siguiente paso en su tiempo perfecto. El propósito es personal. El propósito es progresivo. Y cuando te mantienes cerca de Aquel que te llamó, nunca perderás el rumbo.

Preguntas para la reflexión

  1. ¿Qué te ha revelado Dios sobre tu propósito hasta ahora en esta serie y qué podría estar preparándote para el futuro?

  2. ¿En qué áreas de tu vida sientes que Dios está refinando tu carácter para prepararte para una mayor responsabilidad?

  3. ¿Cómo puedes permanecer fiel en tu etapa actual mientras confías en Dios para el siguiente paso?

Oración

Señor, gracias porque me separaste antes de nacer y porque estás revelando mi propósito en tu tiempo perfecto. Ayúdame a caminar con paciencia a través del proceso, confiando en ti incluso cuando no veo el panorama completo. Refina mi corazón, profundiza mi fe y muéstrame cómo vivir con propósito justo donde estoy. Amén.

Aplicación

Esta semana, dedica tiempo a planificar tu camino en la vida. Anota un evento significativo de cada etapa, ya sea anual o quinquenal. Revisa lo que has escrito y observa cómo se ha desarrollado y progresado tu propósito. Finalmente, dedica unos momentos a preguntarle al Señor qué nueva etapa te está preparando para comenzar.

Share this post

Leave a comment

Name

Email address

This is never shown to the public.

Comment