Memo del lunes 1242: El Trabajo Empoderado por la Gracia

"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo." — 1 Corintios 15:10

Hace años me quejaba al Señor de que estaba demasiado ocupado, asumiendo que tenía que dejar de hacer algunas de las cosas que hacía. Entonces, una noche, tuve un sueño; escuchaba una y otra vez 1 Corintios 15:10. Como no sabía qué ponía, tuve que buscarlo. Mientras lo hacía, el Señor susurró: "No vas a hacer menos. ¡Voy a enseñarte a hacer más!" En ese momento, pensé que la solución a mi fatiga era reducirla. La respuesta de Dios fue el empoderamiento. Por eso este versículo tiene un lugar tan especial en mi búsqueda de propósito creativo, y me gustaría compartir con vosotros algunas de las cosas que he aprendido de él en este estudio. 

Pablo ofrece una de las explicaciones más claras de cómo la gracia y el trabajo van de la mano. La gracia no elimina el esfuerzo; Eso le da poder. Pablo trabajó duro, pero se negó a atribuirse el mérito como si la fuerza viniera de sí mismo. Este versículo desmonta dos ideas falsas. La primera es que la gracia excusa la pasividad. La segunda es que el esfuerzo se gana el favor de Dios. Pablo rechaza ambas. La gracia produce trabajo, y el trabajo se convierte en evidencia de que la gracia está en acción.

La gracia no te libra de la responsabilidad; permite la fidelidad. Aporta fuerza, resistencia y claridad cuando el trabajo se siente exigente. Pablo entendió que, aparte de la gracia, el esfuerzo se convierte en esfuerzo. Pero con gracia, el trabajo se vuelve fructífero. Como Pablo, tuve que aprender a dejar que la gracia de Dios y mi esfuerzo trabajaran juntos para producir más de lo que mi fuerza sola podría jamás.

Algunas personas se agotan porque trabajan sin la Gracia de Dios o malinterpretan la gracia como permiso para desconectarse. Algunas personas ni siquiera empiezan porque esperan que la gracia haga lo que solo ellas pueden hacer. Pablo nos muestra una tercera vía: un trabajo intenso, sostenido y plenamente dependiente de Dios. Así he escrito más de 100 libros. Así he editado y publicado 170 más, mientras viajaba a más de 60 países para compartir el mensaje del propósito. 

Cuando la gracia impulsa nuestro trabajo, el cansancio no nos define. Nuestra dependencia de Su guía, fuerza y sabiduría sí lo permite. La gracia nos recuerda que no somos la fuente de la fuerza detrás de nuestro esfuerzo—y eso evita que el trabajo se vuelva orgulloso o aplastante. ¿Estás trabajando por la gracia de Dios? Sabrás que lo eres cuando produzcas y hagas más de lo que pensabas posible. Cuando la gracia lleva tu esfuerzo, lograrás más de lo que imaginabas posible—no porque hayas exigido más, sino porque fuiste llevado. Y cuando encuentres ese lugar, volarás más alto y volarás más tiempo de lo que jamás imaginaste.

Reflexión

     1.⁠ ⁠¿Dónde has confiado en tu propia fuerza en lugar de la gracia de Dios?
     2.⁠ ⁠¿Cómo respondes cuando el parto se vuelve difícil?
     3.⁠ ⁠¿Cómo sería trabajar duro dependiendo completamente de Dios?

Oración

Señor, gracias por tu favor que fortalece mi trabajo. Enséñame a laborar con dedicación esforzándome y dependiendo de ti sin renunciar a responsabilidades. Que Tu gracia sea evidente en mi fidelidad. Amén.

Aplicación

Esta semana, comienza cada jornada laboral reconociendo tu dependencia de la gracia de Dios. Pídele que te dé la fuerza que necesitas para trabajar fiel y constantemente. Y luego, si reconoces que trabajas con un sentido de fluir en la gracia de Dios, pídele que te muestre si necesitas hacer algunos cambios en tu trabajo—o en tu enfoque hacia él.

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