MEMO DEL LUNES 641: ¿QUÉ TE ESTÁS PONIENDO AHORA MISMO?
Es difícil caminar en las expectativas de alguien más, especialmente cuando esas expectativas no se relacionan con tu propósito. Puedes intentar agradar a la sociedad, a tu familia, e incluso tus propias expectativas de lo que piensas que deberías ser o hacer, pero eventualmente estarás insatisfecho y fracasarás. Eso agotará tu energía y creatividad y serás miserable—y solo tú lo sabrás. Entonces, ¿cuál es la respuesta?
Es simple; no lo hagas.
Debes resistir todo intento cuando alguien, bien intencionado o no, intenta que cumplas su visión para tu vida. Debes aprender a tener y perseguir tu propia visión, porque es el único camino a la felicidad y al éxito. Una de las señales del camino para esa visión o propósito es el gozo o la falta de él en tu propio corazón.
Eso es lo que David tuvo que hacer antes de ser rey y le sirvió bien. Tal vez quieras leer la historia a la que me refiero en 1 Samuel 17 antes de que sigamos.
PRUEBA ESTO
La historia de David y Goliat es conocida en muchas culturas y tierras. Cada día, Goliat y los ejércitos de Israel se alineaban uno frente al otro y nada pasaba. Un día, David vino a revisar a sus hermanos y escuchó a Goliat burlarse de los ejércitos de Israel. Eso hizo enojar a David y se preguntó por qué nadie estaba haciendo algo al respecto.
Cuando oyó que había una recompensa para quien matara a Goliat, David inmediatamente se ofreció para hacerlo.
Cuando David le dijo al rey Saúl que él [David] sería el que mataría a Goliat, Saúl se rió, descartándolo por ser muy joven e inexperto. Sin embargo, David no cedió, así que Saúl eventualmente accedió y autorizó el encuentro. Antes de dejar ir a David, le dio su armadura personal para vestir:
“Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo” (1 Samuel 17:38-40, Reina-Valera 1960).
David no podía funcionar con la armadura de Saúl porque Saúl era una cabeza más alto que todos sus compañeros (ver 1 Samuel 9:2). En su lugar, David se quitó la armadura y tomó lo que le resultaba más cómodo—una honda y algunas piedras.
¿QUÉ TE ESTÁS PONIENDO AHORA MISMO?
¿Ves la lección aquí? Saúl tenía expectativas de que David solo podría pelear vestido con armadura, así que le dio la suya. Otros han intentado darte lo que les queda a ellos y tú has tratado de caminar en ello también. No es posible, sin embargo, que seas un hombre o mujer de propósito y caminar en lo que otro te da. Debes encontrar tu propio gozo, creatividad y pasión.
Además, no puedes explicárselo a nadie para que lo entienda. ¡Ni siquiera tú lo entiendes! Solo sabes lo que tu corazón te dice y eso es lo que persigues, aunque no tenga sentido perfecto. Recuerda lo que el escritor sabio nos dijo:
“Nadie más que tú conoce realmente tus tristezas y tus alegrías” (Proverbios 14:10 TLA - énfasis añadido).
Tú sabes cuánto amas la música, el arte, los viajes, la escritura, los negocios, la predicación o la medicina. Nadie sabe mejor que tú lo que está en tu corazón, no importa cuánto te amen o quieran lo mejor para ti. Solo tú estás equipado para escuchar y seguir tu corazón. ¿Estás listo para la tarea?
Esta semana es tiempo de ser honesto. ¿Estás tratando de cumplir las expectativas de alguien más para ti? ¿Te has puesto la armadura de otro? Si es así, ¡quítatela inmediatamente! No enfrentes a tus Goliats esta semana en la imagen que otro tiene para ti. Enfréntalos en la tuya propia; eso es suficiente para hacer el trabajo. Estarás más liviano, más ágil y más feliz de lo que has estado en un buen tiempo, y será un paso significativo para identificar y abrazar tu propósito. Mientras lo haces, ¡sé que tendrás una gran semana!
