Memo Del Lunes 890: Autopromoción

 

Saludos desde Kenia. Esta semana continuamos nuestra reflexión dentro del tema "Póngame, Entrenador", una mirada al concepto de presentarse uno mismo como listo, dispuesto y capaz para cumplir con su propósito y expresar sus dones. Regularmente tengo conversaciones con personas preocupadas por escribir un libro o dar pasos hacia su propósito, porque sienten que podrían estar promoviéndose a sí mismas en lugar de al Señor. Les preocupa (sí, “preocupar” es la palabra correcta) adelantarse al Señor o hacer algo que glorifique al yo en lugar de a Dios. Esas son inquietudes legítimas, pero están basadas y enraizadas en el temor, y sabemos que Dios no nos ha dado un espíritu de temor.

Hace unos diez años, hice una serie titulada “Autopromoción”, así que pensé que sería bueno retomar ese tema a la luz de las preocupaciones que algunos amigos han compartido recientemente, preocupaciones que encajan con la conversación de "Póngame, Entrenador". Es un tema que he meditado por mucho tiempo, ya que en ocasiones se me ha etiquetado como alguien que se autopromociona. Por eso tengo muchas ganas de compartir mis pensamientos contigo. Voy a necesitar tu ayuda para examinar este tema, así que te pido que respondas con tu propia perspectiva (ya sea que estés de acuerdo o no) una vez hayas leído lo que tengo que decir. Vamos a explorar este asunto durante las próximas cuatro semanas.

VANIDAD

La principal preocupación con la autopromoción se resume bien en Filipenses 2:3, donde Pablo escribió: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.” Muchos concluyen que hablar de uno mismo en casi cualquier contexto es incorrecto o, al menos, inapropiado. También se considera que tener ambición es de mal gusto o incluso algo malo. ¿Son correctas estas interpretaciones?

Aquí algunos pensamientos iniciales para nuestra reflexión de esta semana:

  1. Cuando Pablo escribía sus cartas, claramente se identificaba como apóstol.
  2. David se enfrentó a Goliat y declaró con toda seguridad lo que le iba a hacer.
  3. Jesús hizo muchas afirmaciones sobre sí mismo—algunas de forma velada—acerca de quién era y qué había venido a hacer.

Examinemos este último punto un poco más de cerca.

UNA FIGURA PÚBLICA

La familia de Jesús pensaba que Él se estaba autopromocionando y que quería ser una figura pública, como se ve en Juan 7:3-4: “y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.” Es reconfortante saber que la familia de Jesús pensaba que Él se estaba autopromocionando. Y, en cierta medida, lo estaba—promocionando, sí, pero sin el “auto” y con un propósito. ¿Es posible que tú y yo hagamos lo mismo? Si Jesús fue malinterpretado mientras cumplía la voluntad del Padre, entonces es muy probable que tú y yo también seamos malinterpretados.

¿No fueron los milagros de Jesús un medio para reunir multitudes y anunciar la llegada de su Reino? ¿No fue el Padre quien hizo de Jesús un nombre conocido en todo Israel? ¿No reunió Jesús discípulos para luego enviarlos a continuar su obra y anunciar el plan de Dios con aún más intensidad y alcance? Cuando Pedro y Juan encontraron al hombre cojo en Hechos 3, le pidieron que los mirara directamente: “Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:5-6). Los apóstoles no dijeron: “No nos mires a nosotros, mira a Jesús.” Primero dirigieron su atención hacia ellos, y solo entonces le dieron lo que Dios tenía reservado para él a través de ellos.

No vamos a resolver este tema esta semana, pero quería comenzar el diálogo con estos pensamientos de esta semana. ¿Tú qué piensas? ¿Es incorrecto promocionarse uno mismo? ¿Cuándo, si es que alguna vez, está permitido? ¿Prohíbe Filipenses 2:3 cualquier tipo de ambición o estrategia de marketing? Te dejo para que medites sobre estas preguntas hasta la próxima semana. Hasta entonces, ¡que tengas una semana muy bendecida!

Share this post

Leave a comment

Name

Email address

This is never shown to the public.

Comment