TU UNCIÓN

“Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción.” - Salmos 89:19-20 (Reina-Valera 1960).

David fue ungido, lo que significa que el Espíritu estaba con él para ayudarle a cumplir la voluntad de Dios. A Jesús se le llamó el Ungido: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38, Reina-Valera 1960). Tú también eres ungido cuando operas en tu propósito, y esa unción no se limita al trabajo en la iglesia; es para la obra de Dios, como sea que esté definida para ti y tu familia.

¿Cuál es tu propósito? ¿En qué sientes la presencia de Dios ayudándote? Esa es tu función, sin importar el lugar o contexto en que lo hagas. ¿Qué bien haces que, al hacerlo, sientes que es Dios quien lo hace contigo y a través de ti? Sea lo que sea, esa es tu unción.

Publicado a las 07:07 a.m. Enero 21, 2015 en Devocional Diario de los Salmos, Salmos, Propósito

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